Para que toda nuestra acción por Ti comience y por Ti termine

Jul 15, 2015

Querida Familia:

Quiero comenzar esta pequeña crónica con las palabras de San Alberto Hurtado: “El Redentor puede, por caminos desconocidos para nosotros, obrar directamente en el fondo de las conciencias”[1].

Cuando leí estas palabras de San Alberto Hurtado en su libro de “Fuego que enciende otros fuegos”, me llevaron a pensar mucho en lo que hacemos en nuestra misión. Muchas veces cuando uno da un consejo, una charla, una clase, una palmada en la espalda a alguien que está sufriendo, hace un juego con los niños, da una sonrisa, Dios está obrando en los corazones de aquellas personas; y uno puede llegar a pensar que no estamos dando frutos porque no somos tan inteligentes, o porque no conocemos tan a fondo la teología o porque todavía nos falta formarnos más. Miles de pensamientos pasan por nuestra mente. En realidad caemos en la cuenta de que los frutos no dependen de nosotros sino de Dios, a nosotros nos toca ser fieles a Dios para que Dios obre en las almas.

Uno piensa ¿qué vio Dios en nosotros al llamarnos a la vida religiosa, a esta misión tan importante de llevar almas al Cielo? Si somos tan débiles, imperfectos y miserables, llenos de pecado y que nos faltan las fuerzas a veces después de una jornada agotadora. Respondo con las palabras de San Pablo (1 Corintios 1,27):”Dios escogió lo insensato del mundo para avergonzar a los sabios, y escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos. “ Dios tiene gracias especiales para derramar en las almas a nosotros encomendadas cada día.

Es importante que uno prepare la clase y ponga el empeño en enseñar bien, pero también es importante el modo en que tratamos a los niños y el cariño que les damos, como así también la alegría, buen humor y sencillez que les mostramos, a ejemplo de Cristo.

Sabemos que somos débiles y nos sentimos a veces que no nos dan las manos para todo lo que hay que hacer y cada vez llegan más niños a la catequesis.

Nuestro Señor nos responde con estas palabras “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso.” (Mt 11,28). Es también el abandono en Dios lo que nos dará las gracias necesarias para hacer lo que está de nuestra parte y Él dará los frutos a su debido tiempo.

Un domingo luego de las misas, donde había asistido tanta gente, observaba lo mucho que estaba creciendo la Parroquia, como así también cuánta gente se acerca a los sacramentos, cuántos niños vienen al catecismo (este año 1500). Y todo sigue creciendo año tras año.

Quisiera terminar con esta pequeña crónica dando gracias a Dios por permitirnos trabajar en su viña y pedirle a María Reina de las Misiones que nos conceda la gracia de imitarla, sobre todo en su maternidad y dulzura, y también ¡para que nunca nos cansemos!

Encomendamos también a los 200 jóvenes que harán su confirmación este año, el 30 de mayo y a los 300 niños que ya recibieron su comunión. ¡Dios los bendiga siempre! Y mil gracias por sus oraciones.

Desde la Tierra de los Hongos: Avondale Pennsylvania,

Hermana María del Sacro Monte

Aqui van algunas fotos para compartir:

Nuevos Ministros de la Comunión 

Ninos del Catecismo - Catechism Students

Con los niños del catecismo I

Ninos del Catecismo - Catechism Students

Con los niños del catecismo II 

[1] San Alberto Hurtado “Fuego que enciende otros fuegos”, decimonovena  edición  2009, p139